29/4/17

Max y los superhéroes

El pasado día de Sant Jordi, cuando ya volvíamos hacia casa cargadísimos de cuentos para los peques, vimos el álbum ilustrado Max y los superhéroes, de las editoriales Algar y Animallibres, y me enamoré de las ilustraciones.



Reconozco que lo compramos simplemente porqué los dibujos de las dos primeras páginas me encantaron, sin saber qué explicaba en realidad el cuento, y cuando por la noche lo leímos aún me enamoré más.

Este cuento, escrito por Rocio Bonilla e ilustrado por ella misma y Oriol Malet, narra la historia de los superhéroes favoritos de Max.

A Max desde pequeño le apasionan los superhéroes, esos personajes fantásticos que luchaban contra el mal y de quiénes le narraba historias su abuelo. Y como a él, a sus amigos también les chiflan los superhéroes.

A unos les gustan los que salen en los videojuegos, a otros los que consideran más fuertes, las más guapas y guapos... Pero Max tiene predilección por una superheroina en especial, la fabulosa Mega Power.



Y es que Mega Power, atentas todas, puede controlar cualquier cosa programable, dominar a todos los animales, saber qué está pasando en otra habitación sin estar viéndolo, es la más inteligente y fuerte. Además se lleva a Max a sitios increíbles.

¿Os suena que alguien de vuestro entorno pueda hacer todo ésto? ¿Cuántas de vosotras controla todo lo tecnológico a su alcance, consigue alinear a una manada de animales sin que ninguno se descoloque (aunque sean de peluche), sabe que está pasando en el cuarto de juegos mientras está en la otra punta de la casa o consigue cargar con la compra, los críos y las mochilas del cole? ¿Y cuántas organizáis mil y una actividades, visitas y excursiones para enseñarles todo lo que podéis a las criaturas?

Pues sí, Mega Power, la superheroina favorita de Max, no es otra que su madre. Y lo que más le gusta a Max, es cuando Mega Power se pone el traje de mamá y le da el tierno beso de buenas noches.



Y si os soy sincera, creo que también debe ser el momento preferido de Mega Power, ¿o para vosotras no es el momento más tierno del día? Ese instante de mimos, cuando ves que se relajan mientras les lees el cuento, y se quedan dormidos dándoles la mano.

Igual deberíamos quitarnos más a menudo la capa y pasar ratos más relajados con nuestros hijos, ¿no os parece?


12/4/17

Dudas en el post-parto inmediato

Durante el embarazo, las futuras madres nos preparamos para las pruebas que nos van a hacer, nos informamos de qué productos va a necesitar nuestro bebé y asistimos a clases que nos preparan para el momento del parto, dónde se nos explica cuándo acudir al hospital, cómo pasar el periodo de dilatación, métodos para aliviar el dolor durante el parto... Pero, y cuando ha acabado el parto, ¿qué?

Es cierto que normalmente las clases de preparación al parto incluyen alguna explicación sobre los tipos de lactancia que se le pueden ofrecer al bebé, cómo cambiar los pañales, o las curas del cordón, pero nadie me ha contado aún que le hayan explicado qué es la exterogestación bien explicada, más allá de "hacer método canguro y la lactancia materna le va muy bien al bebé".

Los humanos somos de los mamíferos que nacemos más indefensos frente a la vida extrauterina. Nuestro tiempo de gestación ideal deberían ser 18 meses, pero nuestra evolución hizo que nuestra postura y el estrechamiento de la pelvis de la mujer lo hagan imposible, por lo que deberíamos suplir esos 9 meses que nos faltan hasta llegar a esa madurez fuera del vientre materno.

Ese tiempo se llama exterogestació, y llegará a su fin, más o menos, cuando la criatura ya sepa comer alimentos diferentes a la leche materna y empiece a querer moverse por su cuenta, es decir a gatear, momento que llega alrededor de los 9 meses de vida.

Este proceso pocas veces se explica, y nos encontramos recién paridas y con mil dudas (casi todas, y me estoy incluyendo en el grupo). 

Las dudas más típicas son:

  • ¿Por qué mi bebé se inquieta cuando está en la cunita, y se calma solo con tocarlo?
  • ¿Cómo sé que mama lo suficiente y no pasa hambre?
  • Como aún no me ha subido la leche, si le doy un biberón muy pequeñito ¿ayudará a calmarle?
  • ¿Le pongo chupete ya?
Voy a intentar dar un poco de luz a todas las sombras que proyectan estas preguntas.

Los bebés dentro del útero materno están recogiditos en posición fetal y contenidos por la bolsa amniótica, a temperatura constante, mecidos por los movimientos de la madre y con el sonido constante del corazón de su madre como banda sonora relajante (ríete tú de los CDs con sonidos del bosque).

Al nacer, de golpe se encuentran sin posibilidad de encogerse, porqué ni tienen la suficiente fuerza ni coordinan sus movimientos como para ponerse por si mismos en posición fetal, en una cuna que aunque nos parezca pequeña no les da sensación de contención, con ropa en vez de líquido o tejido muscular sobre su delicada piel, con un montón de ruidos desconocidos y desconcertantes y, con suerte, con temperatura ambiental de 22ºC

Si os soltasen en medio de un lugar desconocido, tan débiles que no sois capaces de moveros ni acurrucaros, con una luz cegadora y viendo borroso, rodeados de olores y ruidos extraños, a una temperatura que cambia de frío a calor constantemente, y con una ropa que pica, ¿no tendríais miedo? ¿no os sentiríais, como mínimo, incómodos?

Pues eso es lo que siente un bebé, que además no tiene la capacidad de razonar e intentar ponerle palabras a todo eso que sucede a su alrededor.

Para evitar todo eso, se debería explicar a los padres que el bebé necesita un periodo de adaptación y que lo ideal es tener al bebé sin ropa, sobre el pecho desnudo de su madre, y ambos tapados con una sábana o arrullo. Ahí siente la misma temperatura, el mismo olor, el contacto piel con piel, la contención, con el alimento que necesita muy cerca, y un derroche de hormonas del amor que además ayudarán a la madre con la producción de leche.

Si la madre no se siente cómoda al ir con el pecho al descubierto, puede vestirse con una camisa grande, portear al bebé con un fular o comprarse una camiseta especial como las Amarsupiel.



Y si la madre quiere descansar, tiene que ir a ducharse o lo que sea, el bebé estará mucho mejor en contacto piel con piel con su padre que en la cunita.

Este contacto continuo no durará hasta que el bebé cumpla 9 meses, sino las primeras semanas de vida. A la que empiece a ser más consciente de su entorno, el mismo querrá investigar lo que le rodea y por tanto salir de encima de mamá y papá, así que no os preocupéis, que no hace falta ir despechugada continuamente durante nueve meses, ¡jejeje!

Respecto a la segunda pregunta deciros que los indicadores para saber si un bebé se alimenta suficiente es que haga pipi y caca. Las primeras 24h de vida puede ser que no hagan ni lo uno ni lo otro, porqué todo el engranaje de su cuerpo tiene que activarse, pero pasado ese momento la relación de micciones y defecaciones debería seguir, como mínimo, este patrón:

Tabla facilitada por Alba Padró, IBCLC

Pensad que el estómago de un recién nacido tiene el tamaño de una cereza, y por tanto con el calostro que tenemos previamente a la subida de la leche tienen más que suficiente y no necesitan ningún suplemento de leche artificial, por poco que sea.

A parte de ésto, hay que tener en cuenta que el bebé haga un mínimo de 8-12 tomas al día y una buena evolución en la ganancia de peso, y que la madre no debe presentar dolor al amamantar.

Aprovecho para hacer un apunte en cuando al concepto "lactancia materna a demanda"... Es cierto que la lactancia materna es a demanda del bebé (y la artificial también debería serlo), pero con unos mínimos. Si un bebé recién nacido no llega a hacer esas 8-12 tomas en un día puede llegar a sufrir hipoglucemia y deshidratación, por lo que hasta que la lactancia no esté establecida y el bebé no tenga un patrón aproximado de tomas (X por ejemplo, a partir del mes de vida mamaba continuamente por la tarde y luego dormía 6-7h del tirón por la noche), no deberían pasar más de 3 horas durante el día, 4 horas por la noche sin que el bebé mame para evitar dichos problemas.

Existen los bebés Bellos Durmientes (pocos, pero los hay), que tienden a pasar de comer y prefieren dormir, pero hay que estimularles para que hagan ese mínimo de tomas.

Si un bebé hace pipi, caca y gana peso, está comiendo lo suficiente, lo que quiere decir que vuestros pechos funcionan a las mil maravillas y no tenéis de qué preocuparos.

Respecto al chupete, es decisión de cada familia si ofrecerlo o no, pero no es conveniente dárselo al bebé antes de las 4-6 semanas de vida, porqué puede ser una interferencia con la lactancia.

Los chupetes se succionan de una forma muy diferente a como se succiona el pecho y puede confundir al bebé. Además, mientras el bebé está succionando un chupete no mama, y por tanto no estimula el pecho de la madre.

En caso de necesidad (la madre no está disponible para ofrecer el pecho, el bebé está muy alterado y hay que calmarlo antes de darle de mamar, etc.), como alternativa al chupete, se le puede ofrecer el dedo meñique de mamá o papá, siempre con las uñas cortadas y manos y uñas muy bien lavadas.

Os dejo un vídeo de método de suplementación dedo-jeringa para que os hagáis una idea de cómo ofrecer el dedo como alternativa al chupete:



Espero que este post llegue a muchas embarazadas para evitarles esos momentos de duda en su post-parto inmediato. Y si os surgen dudas que no resuelvo aquí, podéis dejar un comentario, mandarme un mail o buscarme en las redes sociales y os responderé lo antes o posible, u os derivaré a profesionales que os puedan ayudar mejor.

Tenemos que creer más en nosotras mismas y nuestros instintos para no caer en las sombras de las dudas que nos genera el entorno. Y reitero que me uno al club de las madres con dudas y temores, que yo también los tuve, pero por suerte tuve gente alrededor que me hizo creer en mí misma y mis capacidades como mamífera y madre loba que protege de sus crías ;)