29/1/17

Coeducación o evitar el sexismo

En este post me gustaría hablaros de coeducación, o, lo que es lo mismo, educar en libertad evitando roles sexistas.

Estas navidades uno de mis regalos fue el libro "Ni Princeses Ni Pirates" de la autora Núria Solsona Pairó y editado por Eumo Editorial, en el que se habla de cómo sin quererlo, nuestra sociedad nos trae implícitos roles sexistas, de los que ni nos damos cuenta por lo normalizados que los llegamos a tener. Y a raíz de este libro, que os recomiendo leer con lápiz y papel a mano para ir tomando notas, sale esta entrada, en la que incorporo frases del propio libro que he ido subrayando y que señalo en cursiva y entre comillas.


Pero vayamos por pasos... Antes que nada, definamos bien qué quiere decir coeducación.

Si buscamos el término coeducación en un diccionario nos toparemos con una definición muy escueta, tanto que reza simplemente así: educación que se imparte juntamente a jóvenes de ambos sexos.

En cambio, esa definición a mí me parece más de educación mixta que no de coeducación, ya que ésta va mucho más allá de juntar en una aula a chicas y chicos. "La coeducación consiste en educar en igualdad a las personas de distinto sexo, potenciando una igualdad real de oportunidades y eliminando todo tipo de discriminación por sexo, promoviendo un cambio cultural que valore de la misma manera las tareas asociadas hasta ahora a un solo género, haciendo desaparecer el andocentrismo y que dichas tareas o roles puedan asumirlos indistintamente personas de uno u otro sexo".

Es cierto que no tiene pinta de ser fácil, pero si nos lo proponemos podremos ir haciendo pequeños cambios desde casa y la escuela que permitan que dejemos atrás estas imposiciones culturales que tan enraizadas tenemos para poder evolucionar de verdad, de manera que nuestros hijos puedan tener "armas" suficientes para defender sus posturas y elecciones sin que nadie les pueda hacer creer que van errados por el simple hecho de que "toda la vida se ha hecho así".

Una de las primeras premisas que debemos cambiar es la educación emocional que teníamos hasta ahora, y más sabiendo lo importante que es ser emocionalmente sano para poder evolucionar en la vida. Frases típicas como "los niños no lloran" o "llorar es de niñas" tienen una carga brutal, y no sólo porqué menosprecian la emocionalidad de las mujeres, sino porqué están haciendo que los niños/chicos/hombres tengan que reprimir sus sentimientos y por tanto se conviertan en témpanos de hielo que no pueden permitirse sentir, emocionarse.

Se atribuye el hecho de ser frágil a aquella persona que muestra sus emociones, y que me corrijan los psicólogos si me equivoco, pero ¿no es mejor poder expresar aquello que sentimos que ir guardándonoslo y cargar con el peso de ello hasta que de golpe tenemos un ataque de ansiedad o de furia porqué ya no podemos más? ¿Quién de los dos es más frágil, aquél que ha expresado sus emociones o el qué no ha podido más y ha explotado?

El prejuicio emocional que nos trae nuestra tradición cultural nos lleva a que las mujeres adquieran un papel de inferioridad, de tener que estar al servicio de los demás y estar siempre por detrás de las necesidades del resto, y a los hombres a tener que ser fuertes siempre, a imponerse, y por tanto a ser agresivos en su manera de hacer (no necesariamente de una manera física).

Ésto nos lleva al siguiente punto: ¿por qué el rol de cuidar a los demás se considera de menor valor que ser un jefe agresivo que lleva a todo el mundo a ralla y no le importa nadie con tal de conseguir un objetivo?

Nuestra sociedad valora más al jefe impositivo, normalmente rol asociado a hombres, que a quién cuida de la familia y les cubre todas las necesidades básicas tanto físicas como emocionales, rol asociado a mujeres, pero ¿de verdad es mejor alguien que se cree superior y no le importa quién tiene por debajo que alguien que ayuda a crecer acompañando?

Ahí dejo la pregunta, simplemente como reflexión y solo añadiré que por suerte parte de la población empieza a cambiar de visión y su manera de actuar, lo que ayuda a que exista una masculinidad más igualitaria.


"La coeducación no estereotipa aptitudes ni actitudes, 
reconociendo y respetando la diferencia
sin silenciarla ni jerarquizarla"



Otro de los aspectos que la coeducación intenta cambiar y que tenemos muy arraigados son qué juguetes son considerados adecuados para niñas y cuáles para niños.

Sin darnos cuenta predisponemos que las niñas jueguen con reproducciones en miniatura de todo aquello que corresponde al cuidado hacia los demás (muñecos bebés, tareas domésticas, cocina y compra, etc.) y juego tranquilo o que fomenta la psicomotricidad fina (manualidades, colorear, costura), mientras a los niños les proponemos juegos que requieren acción constante (coches, motos, súper-héroes) y juegos de psicomotricidad gruesa (construcciones, actividades mecánicas).

Y ya si nos fijamos en los disfraces veremos el tópico de princesas o enfermeras para niñas y héroes u oficios de acción (bomberos o policias) para niños.

¿Pero quién dicta qué juguete es apto para niños o niñas? De nuevos nuestra cultura adquirida, que sin darnos cuenta perpetuamos en el juego de nuestros hijos e hijas, condicionando ya desde peques su libertad real de elección, porqué si a una niña siempre le regalan muñecas y a su primo juegos de mecánico, el día de mañana tendrá asumido que lo normal es que las mujeres cuidemos bebés y los hombres arreglen lo que se estropea.

¿Y si en vez de hacer eso les ponemos al alcance ambos tipos de juego tanto a los niños como a las niñas y dejamos que escojan? Igual descubrimos que el niño también cuida del muñeco bebé porqué imitando a su mamá que es quién le canta para dormir o a su papá cuando le baña cada tarde. O que la niña sabe usar un destornillador porqué se fija en papá montando los muebles de Ikea o en mamá cambiando un enchufe.

Tenemos que recordar que las criaturas aprenden imitando, por lo que debemos dejarles que imiten las acciones de todos los de alrededor, sean o no de su mismo sexo. "Los juguetes sirven para aprender, ayudando a las criaturas a desarrollar sus capacidades, su manera de ser y de vivir".

En el tema del juego me gustaría trasladaros algunos comentarios que hace Núria Solsona en el libro y que me han parecido sumamente importantes:
  • Hacia los tres años ya se han adquirido los hábitos de género y la jerarquía entre ellos.
  • A partir de los cuatro o cinco años, los roles discriminatorios ya se han interiorizado y se reflejan en la elección que niñas y niños hacen del tipo de juego, juguetes, ropa y cuentos.
  • El problema no reside en pensar en que niños y niñas son diferentes, sino en atribuir un valor inferior a todo lo que está vinculado a las niñas o al mundo femenino.
  • Se debe cambiar la cultura de la competición y la violencia.
No debemos olvidarnos de que la escuela tiene un papel muy importante en la coeducación, y se les pueden plantear aspectos como que el espacio central del patio no sea siempre para jugar a fútbol, o que se dedique parte del espacio de patio a cocinitas, huerto o "juegos" que necesiten un cuidado.

Más allá de todo ésto, habría que tener presente que si ponemos en práctica la coeducación nuestras hijas no se sentirán obligadas a ponerse siempre al servicio de los demás y les daremos a nuestros hijos la capacidad de expresar su sentido del cuidado hacia el resto de personas, con lo que conseguiremos que niños y niñas tengan en un futuro relaciones afectivas más sanas y sinceras. "Ambos géneros valoraran la solidaridad activa, el respeto y la colaboración en el trabajo de cuidado, además de ayudar a desaprender la violencia adquirida".

Como veis, el término coeducación dista mucho de la primera definición que hemos encontrado en el diccionario y da para reflexionar sobre cómo actuamos sin siquiera darnos cuenta y aprender a ser más conscientes de nuestra forma de pensar, hablar y actuar para poder evolucionar y generar un verdadero cambio.



  

23/1/17

Operación de fimosis

Como os dije, el mes de enero está siendo el mes de los médicos infantiles en esta casa, pero además a lo grande, con operaciones en dos de los tres peques incluidas.

La semana pasada le tocó el turno a A, a quién tocaba que operasen de fimosis y frenillo lingual.

Lo del frenillo no trae ninguna complicación ni recuperación especial, pero como también implicaba tener que dormirle, porque no he encontrado ningún pediatra que quisiese hacerle la frenectomía en consulta porqué dicen que es difícil que un niño de 4 años se esté quieto si le acercan unas tijeras enormes a la boca, pues decidimos que mejor hacerlo junto a la fimosis y así con una sesión de anestesia le valía para todo, que eso de la anestesia general da cierto yuyu...

En este post os quiero contar cómo es ahora la operación y la recuperación de la fimosis, porqué yo iba asustadísima esperando un dramón brutal y no ha habido ni una lágrima.

Tenía el recuerdo de cuando operaron a mi primo hace 20 años y de cómo lo oía gritar y patalear cada vez que tenía que ir al baño, y por eso, desde que nos dijeron que le iban a tener que operar me empecé a preparar para lo que pudiese venir... Y lo primero fue empezar a explicarle a él cómo serían las pruebas de pre-operatorio, cuándo sería la operación y la estancia en el hospital, así cómo lo que pasaría después.

No sé vosotros cómo lo hacéis, pero en esta casa si anticipamos las cosas y las explicamos bien todo fluye mucho mejor y sin berrinches, y de nuevo así ha sido. Además nos hemos ayudado del libro Tom en el Hospital que cogimos en la biblioteca, porqué explica muy bien el proceso de estancia en el hospital, lo de visitar varios médico y cómo le ponen la anestesia a los niños.

El pre-operatorio consiste en las siguientes pruebas y visitas:

- Cita con el cirujano para revisión, entrega de peticiones y autorizaciones
- Analítica
- Cita con el anestesista para comprobar los análisis y que el estado de salud general del niño sea correcto.

De la cita con el anestesista A salió con una visita extra al hematólogo porque la parte de coagulación de la sangre había salido alterada, pero éste último hizo que le repitiésemos la analítica y salió todo perfecto con lo que se demostró que A estaba bien y la muestra anterior se había alterado en laboratorio.

Los días previos a la operación le explicamos a A que ese día tendría que desayunar muy bien, porque no podría comer pasadas las 9h de la mañana (ingresaba a las 15h) y que debería beber mucho antes de las 12h porqué a partir de ahí tampoco podría beber ni agua.

También le explicamos que su operación era sencilla y que no tendría que quedarse a dormir en el hospital. Que llegaríamos por la tarde y primero estaríamos en una habitación hasta que viniese una enfermera a buscarlo para ir a un quirófano, donde habría varios médicos, uno que lo dormiría para que no le doliese nada y otra la cirujana que le iba a cortar el frenillo que hacía que no pudiese mover bien la lengua y la piel del pene que le apretaba cuando se bajaba el prepucio.

Nosotros no podríamos acompañarle al quirófano, tendríamos que esperarle en la habitación, pero podría llevarse un muñeco.

Antes de llevarlo a quirófano le dieron Diazepam en jarabe, y creo que ese fue el momento más dramático de todo este proceso. Por lo que nos dijo la enfermera está malísimo, y sí A de por sí es complicado para tomarse medicamentos, podéis imaginaros si además el jarabe es malo malo...

Pero bueno, tampoco vamos a tenérselo en cuenta, que el pobre apenas se ha quejado de nada.

La operación fue rápida y bien. Y he de deciros que ahora ya no cortan todo el prepucio dejando todo el glande a la vista. Cortan sólo lo que les presiona y por tanto puede que les dejen buena parte del prepucio, como ha sido el caso, lo que a la vez implica menos puntos y menos dolor.

La línea de corte ahora se hace a la mitad del prepucio,
dejando buena parte del glande cubierto, no cómo en la imagen.

Primero sedan al niño y cuando ya está dormido le ponen la vía y anestesia general, con lo que no se enteran ni del pinchazo de la vía.

Cuando lo trajeron de nuevo a la habitación vimos pasar todas las reacciones posibles a la anestesia, que son las siguiente:

- Temblores
- Enrojecimiento del rosto
- Vómitos

A llegó temblando muchísimo (eso sabía que era normal porqué me pasó después de la cesárea), y cuando se le pasó empezó a ponerse muy muy rojo, pero justo llegó la cirujana para explicarnos cómo había ido todo y nos dijo que eso también era típico de la anestesia y que en media horita estaría normal.

El vómito llegó después, una vez despierto y cuando ya habíamos conseguido que se tomase el zumo y el yogur que hacen que tomen para ver si puedes llevártelo a casa. Con lo que había costado que se lo tomase (él quería el bocadillo de nocilla que le habíamos prometido) y había que volver a empezar... Por suerte lo del zumo ya no hizo falta porqué pidió hacer pipí mientras le limpiábamos el vómito, y el segundo yogur lo toleró bien.

Antes de vestirlo para irnos a casa, la enfermera nos enseñó cómo curarlo después de cada pipí, y la verdad es que es muy fácil pero engorroso para el crío, porque tienes lavarle con agua y jabón nada más ir al baño, llenar una gasa de vaselina, envolverle el pene y conseguir colocárselo hacia arriba para que esté más protegido de golpes.

Además, después del primer pipí del día y del último antes de acostarse en vez de vaselina hay que ponerle la crema que te deja recetada la cirujana.

Lo de las gasas no lo sabíamos y A nos dijo que eso no se lo habíamos explicado y que era un rollo, que él quiere poder ir a hacer pipí solo y que no le duele nada.

Los puntos ni se ven y son de los que se deshacen solos, así que en la visita de post-operatorio sólo se comprueba que todo se esté curando bien y te indican cuantos días más ponerle la vaselina y la crema y cuando puede volver al colegio, porqué toca arresto domiciliario de aproximadamente una semana para evitar golpes (a parte a ver a qué educadora le puedes pedir que le vaya lavando y curando el pene al niño con la de faena que tienen en atender a otros 24 niños más...).

En cuánto a lista de cosas necesarias que llevar al hospital os pondría la siguiente:

- lo que sea con lo que entretener el niño (tablet, cuento, cosas para pintar, muñecos...)
- muñeco o a lo que le tenga apego para que se lo lleve a quirófano
- dos pijamas limpios, uno para ir a quirófano y otro por si vomita.
- muda de ropa para ir a la calle
- comida y bebida para que cuando salgáis del hospital se pueda dar un homenaje

Y algo muy importante, explicadle que su pene después de la operación será diferente, que tendrá parte o todo el glande descubierto, y enseñadle una foto o dibujo de cómo será, que ellos se ven y se tocan con toda la naturalidad del mundo porqué no tienen tantos tabúes como nosotros y es importante que sepan que su pene ya no será igual que hasta ahora pero que no pasa nada, que todo seguirá funcionando igual.

Es cierto que no hay imágenes por internet de cómo quedan las operaciones ahora, siguen siendo como las de hace 20 años y A nos dijo que la suya no ha quedado así, pero si le enseñáis la que he puesto más arriba y le decís que las líneas se desplazan hacia la mitad del glande se podrá hacer una idea.

Si es probable que tu hijo pase por esta intervención espero que estas líneas te tranquilicen y te ayuden a afrontarla de manera más sosegada.

PD: bajarle el prepucio cada día al niño no está demostrado que haga mejorar la fimosis y evite la operación, así que deja que se toque él si quiere pero no le fuerces nada, no vale la pena.


9/1/17

Drenajes en los oídos

Vuelvo a la rutina de escribir en este rincón 2.0 y lo hago con algo que va a ocupar y el mes de enero en nuestra familia: las intervenciones quirúrgicas infantiles.

Este mes van a operar a N y A, de cosas sencillas y que no entrañan problemas graves de salud, pero como en toda operación, el punto de nervios y preocupación está ahí.

Hoy voy a explicaros en que consiste la intervención de N, que es a quién operarán primero.

Si me seguís por twitter sabréis que el pobre ha tenido una mala racha de otitis desde agosto. Y aún habiendo pasado por muchas dosis de antibiótico tópico y dos tandas de antibiótico oral, no ha habido manera de solucionar las otitis.

Lo que primero pensábamos que era una otitis detrás de otra, y aunque por suerte sólo en agosto y tres días de octubre tuvo fiebre y el resto del tiempo ni se quejaba ni se encontraba mal, ha resultado que es una otitis que ya dura más de cuatro meses que no hay manera de curar. Y no se cura porqué sus oídos acumulan los mocos detrás del tímpano sin dejarlos bajar hacia la nariz o la boca.

Os preguntaréis cómo sabíamos que había una otitis si el peque no se quejaba o no tenía fiebre. Pues la respuesta es que nos dábamos cuenta porque de golpe le salía moco puro por el oído derecho, dejando un reguero hasta la mejilla. Nada de cera o pus, moco verde de primera categoría.

Está tan acostumbrado a las gotas que se las pone a los muñecos

Después de tanto tratamiento tópico en unas gotas que se llaman Ciflot (al no haber fiebre no hacía falta darle antibiótico oral), la pediatra del CAP nos recomendó ir al otorrino para que valorase la opción de ponerle unos drenajes en los oídos o seguir tratando con antibiótico.

El otorrino, viendo el historial de antibiótico tópico de N y que aún así cada diez días íbamos con supuración a la pediatra nos indicó que lo mejor era ir directo a los drenajes timpánicos (miringotomía en su nombre técnico).

Si seguíamos con los antibióticos, a parte de poder fastidiarle el hígado al peque por el tratamiento tan largo que llevaba, y viendo que no le hacían efecto y seguía con los oídos atestados de moco, nos jugamos una perforación de tímpano con pérdida permanente de audición...

A todo ésto, durante este tiempo, hemos notado que su nivel de audición ha bajado un poco y si está de espaldas tenemos que subir el tono de voz para que nos oiga. El otorrino nos comentó que cuando le hablamos de frente tampoco nos oye bien porqué los mocos hacen que todo el aparato auditivo no funcione como debería (el tímpano no vibra bien y se amortigua aún más la vibración de martillo, yunque y estribo), pero también he de decir que yo tengo un tono de voz tirando a bajo y estando frente a mí N me entiende y me responde.

Pero bueno, que N está en plena fase de empezar a hablar y ya sabemos que si no oyes bien no hablas bien, por tanto cuanto antes lo solucionemos, mejor.

Y ahora a lo que iba, ¿en qué consiste la operación para poner unos drenajes? Pues es algo bastante sencillo: se trata de hacer un pequeño corte en el tímpano, muy muy pequeño, a través del cuál aspiran todo el moco y porquería varia que hay detrás para dejarlo bien limpio, y en esa misma incisión luego colocan un tubito en forma de diábolo por el que irá saliendo el moco que quiera volver a instalarse ahí y entrando el aire al oído medio.



Esos tubitos, que son los drenajes, los expulsa el propio oído al ir regenerando el tímpano al cabo de unos meses, por lo que si pasado uno o dos años las otitis persisten se debe volver a operar al peque y ponerle otros nuevos.

Normalmente con la edad, a medida que los niños crecen, el problema de la acumulación de moco se resuelve solo.

Como en toda operación, se requiere anestesia, y al ser niños implica anestesia general para que no se muevan, y por tanto pruebas de pre-operatorio.

En nuestro caso, a N le hicieron una analítica de sangre, un electrocardiograma, una radiografía y visita previa con el anestesista. 

La analítica, el electro y la visita con el anestesista para comprobar el estado de salud general del niño y ver que no hay problema para poder sedarlo. La radiografía para comprobar que la acumulación de mocos no viene causada por unas vegetaciones más grandes de lo normal, cosa que no es nuestro caso.

Esta intervención es ambulatoria y no necesita ningún día de recuperación. El peque al día siguiente podrá hacer vida normal y lo único que puede pasar es que se asuste con los ruidos hasta que se acostumbre a oír bien de nuevo.

Por todo ésto no le hemos dado el chupete a los Reyes Magos, para que pase la operación con lo único a lo que tiene apego y que no somos nosotros o sus hermanos... Y veo venir que lo que más va a costar será explicarle que no puede desayunar ese día porqué ingresa a las 9 de la mañana y debe ir con ayuno de 6h (y no sé cómo lo haré para que coma algo a las 2-3 de la madrugada estando frito).

En fin, que ya os contaré cómo ha ido todo hacia final de mes, cuando hayamos pasado la operación de N y las de A que os explicaré en breve.

¿Alguno o alguna ha pasado por ésto con sus peques? ¿Me explicáis cómo os fue?

1/1/17

Festival de la infancia

¡Que levante la mano quién sea de Barcelona y no haya pisado nunca de niño el Festival de la Infància!



Veis, ya sabía yo que todos hemos pasado por allí de niños, y que cada año chinchábamos a nuestros padres para repetir. Porqué a ver, ¿a quién no le gusta disfrutar de un montón de zonas de juego, talleres, espacios de deporte, demostraciones, espectáculos y un montón de cosas más juntas en un mismo sitio?

Primero ibas con tus padres, luego con el grupo de esplai, más tarde con los amigos y ahora te da por querer volver con tus hijos, porqué quieres que ellos también tengan ese día especial para disfrutar de centenares de cosas y tu redescubrirlas con ellos.

Y ese fue nuestro plan familiar para el último día del año, pasar el día en el Festival de la Infància de la Fira de Montjuic.

Reconozco que nos decidimos a ir pensando en que los peques disfrutasen del espacio de Peppa Pig y Ben & Holly porque a los tres les chiflan esos dibujos, pero justo los días 31 de diciembre y 1 de enero tenían vacaciones y ese espacio está cerrado. A pesar de eso, estuvimos mirando la lista de expositores y pensamos que los peques se lo pasarían genial igualmente y allí que fuimos.

Yo os recomendaría ir al Festival de la Infancia si tenéis niños a partir de 4 años, porque a para niños más pequeños a parte de pintacaras, stands para colorear y algún hinchable pequeño, poca cosa hay. N porque sigue a sus hermanos e intenta meterse en todos lados, pero lo ideal es a partir de 4 años, y a partir de los 6 ya pueden acceder a todas las actividades.

En general os recomiendo cualquier stand, pero destacaría los que os listo a continuación y que pudisteis ir viendo en mi instagram con el HT #festivalinfancia:

- El taller de de cocina de Borges, adaptado según la edad de los niños, y en el que podéis aprovechar lo que hacen como merienda.



- Los circuitos de orientación y biketrail de las federaciones catalanas correspondientes. El de bicis tiene incluso bicis sin pedales para los más peques.

- El espacio del Club Súper 3 en el que los peques harán deporte mientras juegan.

- Las actividades de Els Super Plurilingües, donde harán un juego colaborativo, les harán una figura con un globo y podrán hacer pompas gigantes, todo ello con los monitores hablando en inglés.



- El circuito de Cacaolat, que pondrá a prueba la psicomotricidad de los peque.

- El taller vivencial sobre la pirámide de la alimentación saludable del Plan Interdepartamental sobre Salud Pública.

- Y el stand del CNIAC, dónde los peques aprenderán los derechos fundamentales de los niños y que su opinión también cuenta, además de llevarse una chapa pintada por ellos.



A parte de todo esto quiero aplaudir el espacio que Caprabo tiene dedicado a cambiadores en el Pabellón 1 y la Bebeteca del Pabellón 2, porque se agradece tener un espacio donde poder cambiar cómodamente a los bebés con contenedores para los pañales justo al ladito del cambiador, tener un microondas para calentar la comida, tronas donde sentarles sin riesgo y mesas bajitas con sillas para niños pequeños.



El año que viene es muy probable que repitamos, e incluso os diría que ir en día 31 de diciembre o 1 de enero es un acierto, porque hay poquita cola y eso los padres lo agradecemos mucho.

Pero no sería yo si no reivindicase nada, así que hago un llamamiento a organizadores, marcas y distribuidores de juguetes para que en próximas ediciones haya más espacios para menores de 4 años, que un espacio con elementos naturales con los que experimentar, manipular y aprender jugando seguro que es fácil de montar, y así los hermanitos pequeños también se podrán entretener mientras los mayores no paran de disfrutar.

Si queréis disfrutar este año del Festival de la Infància, recordad que cierra sus puertas el día 4 de enero, así que daros prisa, que no os arrepentiréis.