26/2/15

Educación y respeto

Últimamente vivo muchas confrontaciones a mi alrededor, tanto en el mundo 1.0 como en el 2.0.

Siendo adultos me sorprenden ciertas reacciones, más que nada porqué se supone que con la edad aprendemos a razonar, a entender que la vida no es blanco o negro, que hay miles de matices en escala de grises.

En el mundo maternal sobretodo, creo que hay que ser muy respetuoso. Hay tantas maneras de criar como padres y madres, y añadiría niños, existen. Por tanto, ¿por qué nos empeñamos en etiquetarlo todo y a todos? Pues la única etiqueta que concibo es #mamanoteescondas, pero no solo para el respeto de la lactancia materna.

Como visteis en mi anterior post, he cambiado muchísimo en mi manera de hacer de unos niños a otros, y sigo considerándome la mejor madre que pueden tener mis hijos, aunque a uno le diese biberón y a otros dos pecho, coleche o no lo haga, portee o no.

Si no mostramos cierta educación y respeto ante toda esta gama de grises, o colores, ¿qué le transmitimos a las futuras mamás que ya de por sí más miedos e inseguridades tienen por no saber cómo actuar?

Señoras mías, comportémonos como adultas bien educadas que somos. Respetemos todas las maneras de actuar y así esas futuras mamás conseguirán el empoderamiento necesario para que nadie las vapulee.

¿Que alguien decide dar de primeras biberón? Pues tendrá sus razones y seguro que ha leído mil veces que lo mejor para el bebé es el pecho. Pero no sabemos que la ha llevado a tomar esa decisión y no tenemos porqué entrometernos.

¿Que intenta dar pecho pero no consigue establecer la lactancia? Pues le brindamos toda ayuda posible y si acaba desistiendo le explicaremos que no debe sentirse mal por ello.

Yo misma estuve intentando que A tomase pecho durante dos meses y no lo conseguí ni con la ayuda de dos asesoras de lactancia. Me fustigaba a mí misma, hasta que una de ellas me dijo: si él es feliz con su biberón, disfrutádlo los dos. Y eso hizo que yo no me agobiase y A empezase a comer mejor.

¿Que quiere dar pecho? Pues perfecto. Mi único consejo sería decirle que se guíe por sus instintos porqué seguro que acierta.

¿Que quiere colechar? Pues muy bien. Un poco más estrechos en la cama y ya está.

¿Que no quiere saber nada de portabebés? Disfruta paseando un cochecito y si eres de montaña hazte con uno todoterreno.

¿Que esperas que tu hijo se adapte a tu tren de vida y no tu al suyo? Muy bien, pero respeta a quién deje de ir a cenas por establecer unas rutinas.

Todo, TODO, es respetable (menos pegar a un niño, con eso no puedo).

A las mamás primerizas decirles que se guíen por sus instintos. Somos animales y tenemos un instinto protector hacía nuestras crías aunque no lo creamos o nos veamos capaces. SOMOS LOS MEJORES PADRES Y MADRES QUE NUESTROS HIJOS PUEDEN TENER.

Démosles ejemplo y SEAMOS EDUCADOS Y RESPETUOSOS con lo que nos rodea.

20/2/15

TRIMATERNIDAD

N aun no tiene 4 meses y ha traído a esta familia más cambios que sus dos hermanos juntos.

Con N en la barriga y convirtiéndonos en familia numerosa, nos tocaba cambiar de piso y coche. Pero también ha traído cambios en maneras de actuar, de sentir, de pensar...

N ha tenido muchos más bracitos en este tiempo que los mellizos juntos en el doble, creo. ¿Por qué? Pues supongo que porqué mientras estamos solos tengo todo el tiempo para dedicarselo en exclusiva. Con los mellizos debía repartirme  además cogerlos a la vez era complicadillo.

Me cuesta más oirle llorar... O mejor dicho dejar que llore sin "atenderle". No es que a sus hermanos no les hiciese caso, sino que muchas veces uno debía esperar mientras atendía al otro. Aunque no dejaba de hablarle al que lloraba para que de alguna manera no se sintiese abandonado y supiera que me tenía ahí.

Con los mellizos apenas colechamos. Con N he compartido muchas horas de sueño en el sofá. Sí, en el sofá. Cuando me levanto a darle pecho por la noche, salimos al comedor para que no se despierten sus hermanos y muchas veces me vence el sueño y nos quedamos dormidos allí.

Con los mellis casi me aterraba la idea del BLW. Con N creo que lo practicaremos y mucho. Sentándolo a la mesa con sus hermanos dudo que quiera comerse un puré si vé más apetitoso el plato de ellos o con qué ganas come X.

A N lo porteo casi a diario. A los mellizos no podía portearlos a la vez, y en cambio ahora me va de lujo para tener las manos libres y atender a todos.

La llegada de N también ha hecho tambalear, y mucho, mi estabilidad emocional.

Con a y X lo tenía todo bajo control. Eran dos, pero iban a la par; tenían la misma evolución, mismas necesidades. Ahora, en cambio, son tres a diferentes ritmos, necesidades distintas, carácter diverso, y además, los mayores en plena rebeldía de los llamados terribles dos años.

Después de una racha emocionalmente complicada, vuelvo a ser YO. Vuelvo a ser tranquila, pausada, sensata y cabal.

He dejado atrás las lloreras constantes y vuelvo a disfrutar de lo que me rodea, aunque a veces la trimaternidad traiga consigo caos y momentos desquiciantes.

Ya sólo me falta volver a encontrar la Diosa que llevo dentro para, como diría @Peineta, tener ganas de cortar leña.