12/12/14

Bronquiolitis y tristeza

Hoy hace 3 días que N está ingresado por una bronquiolitis que apareció en un abrir y cerrar de ojos.
El sábado llegaron los mocos por primera vez a su vida, el domingo la fiebre y la visita a urgencias. Nada, un simple catarro, lavados nasales por un tubo y paracetamol para bajar la fiebre.
Lunes apareció la tos. Martes seguimos igual, sin desaparecer la fiebre, así que a pedir hora en el CAP.
Miércoles en la cita concertada a primerísima hora diagnóstico jodido al canto... Bronquiolitis, posible VRS y a lo mejor incluso otitis.
Directos al hospital. Primeros en la lista de urgencias. Solo oirle toser y verle el pecho confirmaron la bronquiolitis.
De otitis nada y VRS negativo según la analítica pero tomandolo como positivo porqué la sintomatología que presenta N es la de ese asqueroso virus, o sus primos hermanos, que están cogiendo la mitad de los bebés de Barcelona.
Llevo casi 72h sin salir de aquí. No quiero separarme de mi bebé. Solo tiene mes y medio y mamá leona está aquí, a su lado, diría que para protegerle pero no puedo ayudarle demasiado. Solo hacerle mimos, darle un poco de pecho de vez en cuando y hoy dormir con él en la butaca del hospital.
Pero no dejo de pensar en los mellizos... Ahora que estábamos remontando respecto a lo que os explicaba en el último post, veo que volveremos a empezar.
Echo de menos a mis otros dos bebés. Acribillo a whastapps a su maestra de la guardería para que me explique cada día como están, y ayer llegó el informe temido... Ayer por la tarde cuando empezaron a llegar los papás de otros niños A y X se pusieron muy tristes y querían mimos.
Se me parte el alma solo de leerlo. Ojalá pudiese clonarme, dividirme, multiplicarme o teletransportarme :'(
Definitivamente estoy teniendo el peor post-parto a nivel emocional que podia imaginarme. Hacia años que no lloraba tanto.
Este post lo escribo desde el móvil, así que la edición es pésima porqué Blogger no tiene una app que permita hacer demasiadas cosas. De todas maneras quedará editado de una manera bastante parecida a mi estado de ánimo...
Muchas gracias a tod@s por estar ahí mandando mimos, ánimos y preocupándoos por nosotros.

3/12/14

POSTPARTO

Este es un post de desahogo. Os aviso de antemano para que estéis a tiempo de cerrar la página si no os apetece leer lamentos...

En el puerperio de los mellizos solo lloré tres veces: a la mañana siguiente de nacer mis hijos cuando había dejado de tenerlos dentro de mí y tampoco los tenía conmigo en la habitación, el día del alta de A porqué nos dejábamos a X en el hospital por tiempo indeterminado, y el día anterior al alta de X cuando un pediatra que no conocía de nada a mi hija decidió que igual no le daban el alta porqué estaba muy blanquita y seguro que tenía anemia.

En este puerperio estoy llorando cada dos por tres. ¿Os preguntais por qué? Es cierto que esta vez no he pasado por nada parecido al anterior puerperio, pero me siento fatal millones de veces.

Los mellizos solo tienen 27 meses, aun son bebés que necesitan mucho a su madre, a la que han tenido disponible las 24h del día los dos meses antes de parir porqué estaba de baja. Y de golpe aparece N y le tengo que dedicar muchísimo tiempo más que a ellos.

Para nada le tienen manía. Al contrario, se desviven por él. A la que le oyen llorar nos avisan, le intentan poner el chupete, vienen corriendo a decirme que quiere teta, le hacen un montón de mimos, le llenan de besos... Están tan por él que incluso se agobia.

Pero me necesitan. Por la mañana me despierto oyendo como le gritan llorando a su padre que él no (no quieren que les vista), la mama sí. Entonces aparezco yo y hacen las mil y una para alargar el tiempo de vestirse.

Por las tardes me llaman y hacen cosas que saben que están mal, avisándome, para que les llame la atención, aunque sea el papi el que tenga al bebé y yo ya esté jugando con ellos.

Pero quién peor lo lleva de los dos es X. Ella es la que ha estado más vinculada a mí desde siempre. Era una niña que en la guarde siempre estaba riendo, jugando y saltando. Ahora también lo hace pero a partir de la hora de comer, cuando se acuerda de mí, decae y se pone triste.

Intento ir a buscarles dos veces por semana, pasar el mayor tiempo posible con ellos y sin N encima para que se den cuenta que estoy solo por ellos, pero de golpe N llora y quiere pecho, y son ellos mismos los que me dicen que debo atenderle, pero dejan de lado lo que estaban haciendo y empieza la guerra de rabietas por cualquier motivo.

Cada vez que me encuentro delante de uno de esos momentos se me cae el mundo encima. La semana pasada liaron una tan grande cenando que para no gritarles ni ponerme a llorar en la mesa me fui a cenar sentada en el suelo de la cocina y llorando mientras oía como mi hija gritaba mama... A lo mejor debería haberme quedado en el salón, pero no podía más. X llevaba toda la tarde igual, gritando y llorando por todo y yo no podía más.

Sé que su edad, los terribles dos, no ayudan en este trance, que pronto se acostumbrarán a la nueva dinámica familiar y todo fluirá mejor, y que mis hormonas revolucionadas tampoco son de ayuda.

No soy una mala madre, ni pretendo ser una super woman, solo quiero convencerme a mí misma de que lo estoy haciendo lo mejor que sé y puedo y que en breve mis hijos, y sobretodo mi hija, volverán a ser esos niños felices y risueños que les hacen monadas a todo el que les pasa por delante.